viernes, julio 29, 2005

Book of brood

I can see that you see not,
Vision blinking then eyes rot,
Will be torn when turn be gone
Whispering the hidden song,
Out of darkness out of mind,
Cast down to the hole of the blind

martes, julio 12, 2005

Apología del dolor

Llegó del norte en la noche más fría del invierno, era un caminante cuyo nombre nunca se nombró, quizás por el temor, de que solo el recuerdo de este haga que él vuelva...

Dicen que de frío hasta las velas tiritaban, y todos en tormo al fuego fumaban, incapaces de dormir, y en ese momento empezó, era la voz más cruel de un hombre, la voz de una mente torcida, la voz del que habla y conoce, la voz del que convence con la mirada...

“Sabed pues humanos que el camina por los senderos de la muerte conoce el miedo, conoce el dolor y conoce la muerte, pero lo que no conoce es la huida, el arrepentimiento y el fin del camino. Él tiene por compañera a su perpetua sombra, su eterna compañía, su confesora, su compañera de juegos y su única amiga, solo hecha en falta una mano que le levante cuando caiga y un brazo fuerte que cave su tumba.

Él mucho ha caminado y esta cansado, por hoy descansará, basta de camino y basta de caminar, hoy dejaré mi legado, mi filosofía, mi vida; así pues sabed que el culto es vida y la vida es dolor, por tanto culto-dolor.

Adorad al dolor, pues él os acompaña en acada momento, os hace recordar que estais vivos cuando creisteis morir, os queda como distracción en la soledad y como legado de un pasado mejor.

Adorad al dolor, pues él no es miselicordioso con los que triunfan, ni perdona al debil mientras vive, y hace fuerte al ofendido.

Adorad el dolor, que acompaña tanto al que ama como al que amó, que se ríe del torturado y le da esa cómica sonrisa cuando muere, que ciega al que sufre y le da ojos en la venganza.

Adorad al dolor, padre de la ira.

Adorad al dolor, que se deja engañar por la morfina, que esconde el frío, que despierta el fuego y que solo cura el tiempo.

Adorad al dolor, pues él decora vuestro cuerpo grabando con garras y aceros profundos surcos, que juntos son la imagen del mapa del dolor, y os estremece cada vez que el hierro muerde vuestra carne.

Adorad al dolor, porque él viste de negro a las viudas y cubre a los huerfanos de una sambra de duda, porque él persigue al soldado cuando este se enfrenta a la muerte, luchando por su país.

Adorad al dolor, hermano del temor, primo del odio, pariente del horror.

Adorad al dolor, pues él arrodilla al más fuerte y postra al que se dijo insensible, porque retuerce toda expresión.

Adorad al dolor, porque os acompaña tanto en cuerpo como en espíritu, porque vive en horribles heridas que solo cura el olvido.

Adorad al dolor, pues es medida del tiempo del hombre, porque desgasta la voluntad que hace medrar al mundo y también porque es el principio y el fin.

Adorad al dolor, rechazado por buda, humillado por buda, y justificado por buda.

Adorad al dolor, soporte del castigo, sin el cual todo sería distinto, porque os hace ver frágiles y os da cautela para durar más en el mundo.

Adorad al dolor, porque no conocisteis el dolor que yo conozco, no sufrísteis lo que yo sufrí, no sabeis lo que yo sé.


Y el caminante dejo de hablar, y nadie se atrevió a decir nada, la noche pasó, y él, que vino del norte se fue para el norte...


JavierElorza


domingo, julio 10, 2005

Un buen poema...

Dijeron

Dijeron de mí, que era un bello guerrero,

de cuerpo de estatua latina,

ideas convexas en mente torcida,

espaldas de acero y brazos de herrero.

El rudo martillo, el yunque irrompible,

la hoja más frágil, la pluma más fina,

las manos que lanzan el pilum terrible,

los ojos del hombre que todo adivina.

Dijeron de mí, que era un alma perdida,

en mis ojos rojos de llanto y de ira,

y no me sonroja oír que lo digan.

Pues yo sé que mi alma se ha ido,

arrancada a pedazos por seres divinos,

que anhelan mis labios, y yo los prohíbo.


JavierElorza