Limosna
Como cada vez que daba limosna,
y me reía.
los actos que desprenden pecado
enriquecen los vicios,
alegran al espíritu
si antes se han negado.
Los ojos vidriosos agradecen,
la mano tosca
que fuerte aprieta el óbolo,
que fría tienta el ritón...
luego, lejanía, soledad,
el verte viejo, los dientes que tiemblan...
ya los pasos suenan, se alejan,
la paciencia estremecida estalla,
carreras naturales hacia el suspiro
que marca el fin de la raya.
El aliento entrando en la garganta
respirando en la inmensidad humana.
Escucha!
Un beso al Final, una tregua al mundo que nos machaca
… y nos ama.
JavierElorza