Calé
Hoy vinieron a mi casa,
de piel morena y hablar bonito,
cuatro almas del calé más castizo
de allá por Pan Bendido.
Llevaron hierros y muebles viejos
y hasta los vendí a precio de oro
ellos doblan ganancias
donde yo jamás lograría un peso.
Es curioso verlos,
en su mundo humilde
dieron mucho por este país
sin que lo reconozca nadie.
JavierElorza