Este año
Empezó prometiendo mucho,
diluyéndose en desgracias,
muchas, terribles, propias y ajenas.
Reviví momentos de añoranza
al ver de nuevo la efigie de su cara,
u oler el mechón guardado,
tesoro de oro, en el cofre de la caja.
Pesaron cada vez más los meses,
sin embargo,
fuertes,
llegamos al final,
a coronar la cima
espera la bajada
y solo puede haber luces y estrellas.
Mereció la pena vivir el dos mil trece
solamente si llegamos a la meta.
Recordaremos lo bueno
apuñalando lo malo
Tú serás un remiendo de añicos
hecho un cuatro.
Y tú, bienvenido seas, te esperamos.
JavierElorza