lunes, octubre 20, 2014

El tiempo nos pudre

El tiempo nos pudre


Con el tiempo pegado a los zapatos
he hablado contigo del pasado,
tan pocos días en verdad nos separan,
parece tanto.
A veces
en mis ojos se reflejan
las luces de otras eras,
cuando grandes, enormes,
caminábamos bajo el sol, en tinieblas.
Caminaban los helmintos dentro de mi carcasa,
navegante, distante a todo.

La lucha no ha sido por ser mejor,
la lucha fue por llegar a amarte
y ser uno más de todos los hombres.
Semejante a, quizás... tu padre.

Pero las cicatrices, las famosas secuelas,
romas manos y miradas de furia
nos han dejado vacíos en el fondo,
y somos crueles, tremendamente malos,
rebosa maldad al ver los ojos nuevamente.

Es por eso, que no nos busca...

Con el tiempo siempre pegado,
la aguja persiguiendo, mil cosas a la vez para ganar vida.
Hoy te recuerdo, y quiero tantas vidas,
tanto hacer y tantos sueños... si pudiera.

Pero no puedo. Ya no. Sujetar algo es dejar caer todo el resto.

Con el tiempo... volveremos a ser los de antes,
a caminar quedos, mirando atrás,
pegados a las paredes, sonriendo del mal ajeno.
Gastando bromas a los evangélicos,
refutando sus idioteces con ideas
que ellos no merecen.


JavierElorza

domingo, octubre 12, 2014

La historia... de mi generación

La historia... de mi generación


Es la historia de aquellos que nacieron con todo hecho,
supuestas reglas cartesianas cohibían los progresos
dándole al mundo el paso pausado que ofrecen los viejos.
Éramos en los noventa los hijos del mundo y no sus dueños,
apenas sabíamos de la esperanza de un planeta sin polos opuestos.


Empezaron revoluciones solapadas por el marketing y la manada,
aceptamos consejos de abrir la puerta a la comunicación y la certeza.
Era Prometeo ofreciendo vastos planos de sapiencia,
donde es posible tener de un pestañeo la inmensidad de la Cyclopedia.
Ahora existen pantallas donde navegamos gnósticamente sin saberlo,
Por mares de lenguaje, por montañas de pereza,
los hay capaces de derrotar a Babel todos los días
y saber la frase precisa que la máquina omnisciente les avisa.
El tiempo real consume  las neuronas que nos quedan
y solo treinta mil ciclos de reloj es lo que nos dio la naturaleza.


La historia de mi generación también son muchos retos.
Borregos de desfile, modas que cambian el instinto negando a veces
cosas en las que aún creemos.
Soberbios en los cierto, soberbios en lo errado,
valoramos el espectáculo y no los hechos.


JavierElorza