martes, diciembre 25, 2007

Tu duda por eones

Tu duda por eones


Hoy me tocó mentirme,

mentir a mis huesos cansados,

una amistad que no vale nada

y se arrastra al olvido, al fin...


Se va a un pozo y no la sacaré,

que muera de hambre y sed,

quizás escupa abajo y me ría

o cagé y meé sin compasión.


Ese castigo siempre será poco,

la oscuridad sempiterna espera,

la consciencia por eones,

los ecos de turbias reflexiones.


JavierElorza

La burla

La burla


La muerte me ha avisado,

estoy roto por dentro,

la saliva sabe a sangre,

mi mirada se ha vuelto opaca.


Si respiro profundamente

me defraudo de mi profundidad,

si corro hacia el frente,

me canso antes de empezar.


Duermo poco o nada,

como sin hambre ni placer,

y bebo muy poca agua,

solo el ron calma mi sed.


Pero enjuto y seco como un palo,

tengo fuerza para parar un rayo,

para reírme de mi mismo,

y cargar el mundo en una mano.


Poco a poco entender la burla,

y regresarla por medio de diatribas,

horriblemente pintadas, antes de

que me apague, olvidado en una almohada.


JavierElorza

jueves, diciembre 13, 2007

El infierno verde.

El infierno verde.


Subiendo la montaña prometí al gringo

entre los sudores de la subida,

mostrar la vida en estas latitudes

llenas de copas de árboles sombrías,

y emperatrices con alas de violeta.


Ladraban los monos en las alturas,

en la tierra las hormigas luchaban

sus Ilíadas llenas de enormes aventuras,

mil Héctores por metro con Aquiles batallaban.


Y los pasos cruzaban el infierno verde,

la selva arisca que enseña lo que duele,

lo que necesitas, lo que mata cuando no tienes.


Beber agua con azufre no tiene precio,

en un charco que te has encontrado,

el placer de ver tu reflejo,

el alivio de saber que aún no te han matado.


Trepar por la cascada, descender a la laguna,

congelarse en el cráter del volcán,

comer al lado de un abismo de inmensidad segura,

regresar por la noche cansado y humillado,

a aplastarse en un cuartucho que has alquilado.



JavierElorza

martes, diciembre 11, 2007

Anochece

Anochece


Quedan diez minutos para el anochecer,

las luces se baten poco a poco en retirada,

temiendo no poder mañana volver.


Hecatónquiros respirando bajo tierra,

olisqueando a los hombres que los olvidan,

como se olvida todo lo que fue bueno.


Belicosos dioses antes del exterminio,

teñidos en rojo, el color de las fresas y las cerezas,

titanes y gigantes, encerrados en cavernas.


Selene desde las alturas sonríe hacia abajo,

maldad y complicidad, rayos de plata para señalar

al ladrón que salta sombre los tejados.


Y cuando las tinieblas se retiran, amanece,

ha llegado el temido momento que precede al día,

ese que tanto inquieta a los que viven en perpetua noche.


JavierElorza

domingo, diciembre 09, 2007

Mala hora

Mala hora


Unos nacen con suerte, a otros les toca buscarla,

¿Donde estará la mía que la perdí en el firmamento?

...entre estrellas de viva luz y ojos de comisuras fatales.

Oh! dulces fanales que atraen a los hombres hacia el puerto,

del Aqueronte o del más blasfemo Averno.


Ahí estaré esperándoos, a vosotros mis hermanos,

solo el que probó el sabor del vicio y no pudo jamás dejarlo

merece el premio eterno del erial resquebrajado.

Deseando ver su cuerpo en sueños, tras un cristal siempre tintado,

contoneos y danzas, señuelos y postres hacia una boca cerrada.


Quintetos de delirio, frutos del viento que empuja hacia la casa,

la puerta que golpea, los sentidos que saltan...

un sueño más con ella, una pesadilla llena de morralla,

y al final tiritando doy un beso a mi almohada,

pues se que el cariño traiciona a las voluntades más ofuscadas.


JavierElorza

martes, diciembre 04, 2007

La última mano

La última mano

Pocos días para la casualidad,

leer el banquete y saborearlo,

saber del amor que siente Pandemo

mientras Urania se desgana.


Crueles son las metas Olímpicas,

tan lejanas de los hombres.

Darlo todo sin pensarlo dos veces,

un envite al resto y una carcajada.


Compañeros de cartas tan afamados,

Antonio, Jaime y los demás,

también la muerte que reparte día a día


la carta que no queremos nunca robar.

Jugar y perder, pagar y callar

¡O agarrarse de la mesa para que no nos pueda llevar!



JavierElorza