Sobre el placer
La mesa de siempre
y los diálogos sobre el placer,
recurrentes y eternos
como los ecos de O'Donohue.
El cuerpo es sabio
y nos hace caer...
la respuesta que nos falta
jamás podra aparecer
por experiencia abarcable,
ni por recapacitar en los hechos
implausiblemente anónimos
de nuestros pecados.
***
La charla sigue, paso a paso,
razón a razón, y el tiempo se acaba,
la vida huye azorada
y nadie se compromente a atraparla.
Recordándolo pedimos otro trago,
otra ronda de eso tan bueno
que nos hacer perder el norte,
y creernos dueños de lo nuestro...
no se cual es el mayor placer,
pero se que hay que viajar
y nunca bajarse del tren,
porque no pasa otra vez.
***
Llega el último invitado,
el que mas sabe,
el que menos habla,
un viejo sadhu de tierras lejanas.
Y él nos cuenta su renuncia,
siempre lo hace con escuetas palabras,
no quiso dolor y se negó al placer
como un palo con orejas de pescado,
no quiso pacer y se negó a comer
como una estatua con el rostro borrado,
no quiso morir y se negó a vivir
como un dios que ha sido olvidado.
JavierElorza