sábado, enero 31, 2026

El templo de Jano


I


Se abrió la puerta

de par en par, como los ojos sorprendidos

súbitamente, un boztezo cruzado por el sol.

Un párpado antiguo, de lado a lado, 

atravesando espalda y pecho


Nos hizo ver que en las entrañas no había nada:

ni altar ni nombre,

solo cielo repetido, 

nubes lentas y vacío.


Así nació el viaje,

cruzando el umbral,

bajando escaleras,

de brazos, cargados por días

Por los días que no habían sucedido.


II


Bajo el cielo enorme y las multitudes.

Pinos gargantuescos,

paredes blancas como acantilados demenciales.

El miedo al cielo y al gavilán. 


Al inicio de las cosas eramos tan pequeños

que veíamos las estrellas como iguales,

y la noche y la brisa nos traían recuerdos

confusos de otras eras


El tiempo volaba,

la memoria era corta,

los sabores tan intensos

que los colores crepitaban de sonidos,

geranios, grillos y crujidos son recuerdos,

sueños y vaguedades



JavierElorza