El adiós
Difícil es describirte
cuando ya te has ido.
Pero es mi deber
el ser nostálgico
y grabar los hechos
que han acontecido,
hacerte grande,
lustrosa y bella,
como una estrella
que cae...
y cae,
sobre un día muerto.
La herida que se abre,
el cráter en la tierra,
el choque, el estallido
la muerte cenicienta...
la envidia de verte cerca,
sobre el suelo tendida
y por siempre quieta.
Una nueva tumba,
para dormir sobre ella,
en la hierba fresa.
Con los ojos cerrados,
apretando tu mano,
como una raíz
que nutre a un ser humano.
23 de feb de 2009
JavierElorza