miércoles, julio 23, 2014

La Caza

La Caza


Devorar un corazón cada día,
reír, reír, reír
masticando entrañas.

El acecho fue perfecto,
las miradas...
Pero ella huyó
mientras mis fauces
se la tragaban.

Con los años,
ganamos experiencia en todas las batallas.
Marcados de cruces,
servimos
al que mejor nos paga.

Devorar un corazón cada día,
degustando sollozos y lágrimas estalladas,
el placer de la carne henchido
por la algarabía.
Vida pura!!

y salir de nuevo a enfrentar la caza.


JavierElorza


lunes, julio 14, 2014

El retorno

El retorno


En la cúspide de las cosas
apesadumbrado como Atlas,
sin ver ni oír, pienso, largamente
en el querer y el sentir.
Saber sin voz, lo que muchos somos,
no dejar nada sin probar en este plato,
queriendo de todo parte
sin terminar ya nada.

Así son ellas y así soy yo.
Enfrentados a las dualidades de querer dos,
luego tres y luego más,
sin estar contento con una,
ni con dos, ni con tres, ni con más.

El dilema de elegir,
decantarse por algo que no se hará,
dejar aventuras por vivir en manos de un segundo,
perderme tus ojos
o tus besos por otros ojos y otros besos.

Perder mucho más, ganar, quién sabe
lo mismo, más quizás.
En otra vida, espero ser solo tuyo, en ésta soy de todas
y no quiero morir sabiendo que no pude dar más
ni tener menos.

Os quiero,
os amo con locura y no tengo tiempo,
ni cuerpos ni momentos,
mi piel no sobra, ni mi pelo queda sin sujetar
entre vuestros dedos.


JavierElorza



miércoles, julio 09, 2014

Infierno

Infierno


Respirando errores
tienta la lujuria a la cabeza...
el pelo hasta la cadera,
caminando sobre fuego,
sopla el viento en el averno.

Así es el día, en el que te recuerdo.

Adoquines como brasas,
bajar del carro, pisar, quemarse,
fresco viento para calmar sentidos,
sensaciones, premios que no da la vida,
Como verte sino, oir la voz de tu cometa.
Mirar al cielo suplicando...
¿Comprensión?
O un relevo.

Así es el día en el que te llevé a casa.

Meses antes de tu muerte,
empezaba el viaje en el averno, saberse fuerte.
El Dante aprovechó los días, esos días
danzando de tu mano, tirando de aquella,
cegado por mil cosas demasiado buenas.

Así es el día en que nos despedimos.

Años a de aquellos hechos, perennes...
cicatrices en la carne que no muestro,
ecos y ecos, saber que el tiempo...
ante todo, es lo único que separa
nuestros cuerpos.


JavierElorza