martes, septiembre 22, 2009

Sobre el hacer

Sobre el hacer


Hacer algo

compromete no hacer otro algo,

por eso la renuncia

y no hacer nada.


No gustan discusiones

ni caminos bifurcados,

mejor sentarse

y ver pasar los pájaros...


soy un gran pecador

de acidia venial,

pero en un mundo gnóstico

yo sé que he viajado...


sobre mi silla corva

con forma de puente,

dibujándose bajo la espalda,


las costillas abiertas

abanico de mis desgracias,

y el sudor

de oso cavernario,

el olor terrible

del hombre que respira...


ahí, volando...

sobre la realidad,

se aflojan los esfínteres

y me cago.


JavierElorza

martes, septiembre 08, 2009

Rabia

Rabia


Se ven claramente las agujas del reloj,

brilla el fósforo entre las sábanas,

el tic tac es la nana

que mece la negra madrugada


el crujir de las tablas

me recuerda las pesadillas

ocultas tras el cerrar de las pestañas...

pero hoy me ignoran,

prefieren molestar a otras almas,


sé que se ha ido,

por eso abrazo la almohada,

el instinto de primate...

vigilia de sueños forzados

por el miedo a pensar demasiado.


Pero ahí esta.


...y entonces no duermo

dando vueltas en la cama,

con los huesos fríos

y la espuma de la rabia.


JavierElorza

lunes, septiembre 07, 2009

Éramos

Éramos


Éramos la carne nueva,

de los ochenta a los noventa,

moviendo el mundo que encendía,

la generación más lenta.


A pedales,

cansados antes de la cuesta,

con la grasa tiesa,

el sudor frío

de las drogas y la fiesta.

Acomodándonos

rezagándonos

hundiéndonos en la somnolencia.


Éramos la carne nueva,

carne cobarde

y muerta.


JavierElorza

domingo, septiembre 06, 2009

Sobre el mar

Sobre el mar


Primero me negué al placer

y luego estallé en él,

es difícil ser menguado en estas lides.


La lucha no termina,

como todo, es pasajero,

pero la estela no se borra si miramos atrás.


Y en esta noche

creo ver el reflejo de la luna

dándome la espalda, sobre las dunas plateadas.


No voy a preguntar más,

sé que está enfadada.


JavierElorza

miércoles, septiembre 02, 2009

Los chinches

Los chinches


Y volví

de entre las sabanas viejas,

arropado por chinches

que me acunaban.


ahora arde el cuerpo,

la mente esta vacía,

llena de costras que se secan,

caen y luego humean.


En la lámpara de keroseno

quemo los chinches viejos,

que torturo

en el paraíso de la venganza.


me rasco los brazos,

la cara,

me burlo de verlos estallar

y duermo acechando


mientras se asoman

de entre las tablas,

mientras caminan

sobre el colchón


ya vienen a su misa

con hambre,

en ayunas,

como es debido,

flacos y secos,

mendigando a su dios

que yace acostado,

largo como el mundo,

y quieto como el mar.


Algún día él se irá...

y formularán la profecía

del retorno a su morada,

y esperando

leerán sus libros y me cantarán.



JavierElorza