martes, octubre 25, 2005

Homo foresta

Corteza de roble es tu dura coraza,

espalda de brezos y ropa de bayas.

Tus ojos engañan a muertes infaustas,

los mismos que matan como navajas.

El ébano quieres de las driades más bajas,

y el néctar del opio de sus alhajas.

Guerrero berseker, el bosque es tu casa,

tu templo la vida, tu infierno las brasas.

Estaca de pino, madera insensible,

estatua marcada por cicatriz horrible,

¿Por qué sientes algo que te castiga?

Si tu corazón es un nudo inservible,

y tu alma el espejo de lo horrible.

Mi abismo infinito

Todo hombre, y ser hombre es

lo primero,

ha de tener un abismo,

es obligado,

El mío son unos ojos de verdes prados,

que como dos montañas que rodean el mar,

atisvan el horizonte con surcos inusitados,

marcan el principio del mundo y su final.

Cornisas al espacio, infinito circundado,

bocas de la noche que frenan al osado,

valiente yo he sido por haberlas mirado,

y cobarde seré si decido no lanzarme

a ellos, con el corazón abierto

y los labios bien cerrados.