lunes, abril 23, 2007

Fracaso

Fracaso


Os voy a hablar del fracaso,
de las monedas de oro malditas,
que arden en las palmas sucias
y ciegan los ojos del precito.


Un día abrí un libro que me condenó
a vagar sin conocer metas ni propósitos,
por los caminos siempre lluviosos
de las lealtades despreciadas con gozo.


Al menos doy placer a los burlones,
risa a los niños, miedo a las ancianas,
ejemplo a los poetas andrajosos
llenos de sueños nefastos y llagas.


Y guardo con supremo temor al extravío,
de mis noches de amarga borrachera,
una caja negra de brea y tizones encendidos,
en que humean candentes al olvido mis penas.


Mil desgracias hasta aquí me habrán seguido,
mis huellas siempre son claras y profundas,
se ven aún en la niebla de la amnesia,
a través de los velos piadosos que ésta abre.


Y al final me arrastrarán por los pelos,
abajo, profundo, donde los gritos se no se oyen,
y mis quejan puedan asi ser atendidas,
por paredes sordas y sombras eruditas.



JavierElorza

sábado, abril 21, 2007

Leí a Brecht...

Leí a Brecht...
me perdí en el laberinto de Borges,
buscando el spleen prometido,
navegando en olvido y el remordimiento,

que nunca son lugares concurridos...
llegué tan lejos, más que nunca
la tierra prometida no costó tanto.


Aún así quiero el veneno,
que pueda ofrecerme
el mamar de tu seno,
Oh! Dulce Levana,
te lo pido yo,
que yazco en el suelo.



JavierElorza

miércoles, abril 18, 2007

Los delirios del caminante de cuchillas

Los delirios del caminante de cuchillas


Parte VI


La derrota asumida


Hoy un hambre insaciable me tortura,
quiero devorar un corazón.
Sentir que late algo antes de irse,
regocijarme en el dolor,
y no tener perdón.


Cuando hablo mis palabras tiemblan,
y me miran a los ojos dulcemente.
¡Qué vergüenza!
Ya no tengo quince años y como si los tuviera.
La arrogancia ayuda a ser estoico,
las botas a no perder el suelo de vista,
y el reloj a contar el tiempo que he perdido.


Parte VI


Los hilos del destino

Han pasado días que vuelan,
se burlan del tiempo y lo esquivan,
grácilmente de él se mofan,
y continúan escapándose de mis dedos,
si esto sigue asi pronto llegaré a Viejo,
no quiero llegar a viejo.


Se enterró un dia bajo la lluvia de marzo,
entre sonrisas de agradecimiento
y unas pocas lágrimas, que no eran las mias,
un fino hilo de esperanza, un destello de locura,
que reverbera bajo tierra, pujando,
por volver de nuevo a la altura,
a crear una familia antinatura.

Adios hermana.



JavierElorza

jueves, abril 12, 2007

Los últimos malditos

Los últimos malditos


Dicen que solo dicen verdades,
onerosas e imposibles.


¡Crueles!


Como clavos que se clavan en las manos,
implacables y terribles.


¡Atroces!


Visiones del averno en esta tierra,
profetas que envenenan las entrañas,
poetas que mojan en el vomito,
las mentes de los hombres
antes de probarlas,


Dicen que solo dicen verdades,
marginados con alma de cobarde,
valientes los veo escupiendo,
e insolentes sonríen colgando,
de la soga, en lo alto del cadalso.


Al infierno maldicen
por haberlos olvidado,
del cielo se mofan
por haberlos perdonado.

Dicen que solo dicen verdades.



JavierElorza

miércoles, abril 04, 2007

Mírame

Mírame

Miro en el espejo un cadáver
que sonríe, indolente, insolente.
Miro en mis manos una llama
que penetra mis pulmones, lentamente…


Miro en mi alma un vacío
que negro se esconde del sol.
Miro en tus besos el rocío
que reparte cicuta y me entrega dolor,


Qué miras tu en mis ojos?
limpios de lágrimas y de enojos,
apurados por el aquilón,


Qué miras cuando te busco en mis orillas?
como aquella caracola adorada,
que el mar dejo alegre en la mañana.



JavierElorza

martes, abril 03, 2007

Otra musa

Otra musa


Murió una musa indolora,
gris y de estampa lasciva,
la musa mas encantadora,
la silueta mas atractiva.


Perdido divagé en el olvido,
sin el castigo prometido,
buscando un algo prohibido,
hasta que estallé en gemidos.


Ahora he visto otra musa,
se esconde y me evita en el día,
me busca y me acosa en la noche,
en mis pesadillas...


Me he prometido verla pronto
para rozar su cuerpo dormido,
y acostarme a su lado, ondulante,
como una sierpe se acuesta en su nido.



JavierElorza