La lanza
No
es la herida lo que duele, es la lanza.
Fría
y de hierro, larga como el tiempo,
nos
ha sentenciado firmándonos adentro.
Cuál
es la desdicha si es advertida, somos productores de vida,
campos
de trigo en movimiento fabricando cadáveres
para
ser solo alimento.
¿Puede
negarse el trigo a crecer?
¡El
viento a moverlo el sol a verle arder!
JavierElorza