viernes, febrero 29, 2008

Aquellos

Aquellos


Igual que hay santos,

hay hombres tremendamente oscuros

que merecen ser venerados.


Seres que llenan los altares de sus templos

de lágrimas y lamentos,

personajes que juegan con sus egos

hasta hacerlos transcender,

hasta que no los podemos dejar de ver.


Son seres supremos que ignoran el sufrir,

se ríen de los otros por ser débiles,

ellos conocen los caminos virtuosos

que descienden al vacío,

buscan su alma muy abajo y la llenan de nada.


No hay miedo en los ojos,

de los que han visto el final y han regresado,

solo una sonrisa forzada por el miedo a defraudar

y no poder arrastrar a nadie a su lado.


JavierElorza

XXII

XXII


Ella podía escribir un poema a tus ojos

mientras la mirabas,

enseñarte porqué no llevan ropa interior

algunas mujeres,

o hacer cantar a los pajaros aún cuando

llovía en la montaña.


Pero se fue de este mundo desnuda y fría,

con el sigilo de las grandes personas,

dejando atrás a unos pocos que la querían

y la estrujaban también bajo las sábanas.


Sabía de revertir maldiciones

y curar heridas en el alma.


Pero se fue de aquí mordiendo la boca,

sufriendo mundos y guardando miradas.


Una vez más te volví a ver,

no tenía monedas para una flor

y te deje un beso.


Te sueño en los autobuses y los metros,

solo tú podías librarme de mi peso,

¿Tendré que ir a buscarte algún día de estos entre el Érebo?



JavierElorza

martes, febrero 26, 2008

Hombres de arena

Hombres de arena



Con el tiempo

podremos corregir los detalles,

que nos llevaron a ser

dunas de arena.


En la cara ya no nos

verán las arrugas de la tierra,

en los ojos secos

podrá llover un mar de cielo,


tendremos entonces

los hombros perfectos,

para cargar las virtudes,

sin que vuelen con el viento.



JavierElorza

lunes, febrero 25, 2008

El ángel despistado

El ángel despistado


Conocí un ángel caído,

bello como el Adonis perfecto,

alegre, risueño y coqueto,

enfermo de buena voluntad...


Dormí en su palacio,

construido con sus manos,

comí de sus manjares,

de frutas frescas llenas de bondades.


Rodeado siempre de sobriedad,

pasea de noche entre las sombras,

arrastrando una mirada de cielos y mares,

que se ha atrevido

en el infierno, a jugar

con niños callados

que lanzan miradas de ancianos,

secas ya de tanto llorar.


“Tú que has viajado,

dinos que han visto,

esos bellos ojos plateados.”


JavierElorza

viernes, febrero 15, 2008

El vampiro

El vampiro

Hay cosas verdaderas que se aseguran en broma,
temblando antes y suspirando después, aliviados,
son claves para saber si tenemos los ojos plateados,
si caminamos bajo la luna y soñamos con el día olvidado.

Gargantas débiles y gráciles en un salón de baile
son nuestra búsqueda de todas las mañanas,
cuando salen ciegas estrellas de muda belleza,
al ocaso del día, que es nuestra alba.

Mil generaciones de vinos rosados, tintos y espesos,
¡Salados! en atractivas botellas han sido enfrascados,
para calmar la sed que arrastra la eternidad,
hasta mas allá del glorioso final


JavierElorza

sábado, febrero 09, 2008

Un viejo

Un viejo


Aquel viejo ya sin años,

que luchaba contra natura,

quería ver su cabeza horadada

por las soluciones de la vida,

y estudiaba...


Leía sin fin a Platón,

rebatía a Einstein en su balanza,

y buscaba nuevos genios

en libros de cocina y fisioterapia.


Mientras calcaba un tratado de aeronáutica,

atesoraba conocimiento para encontrar la llave

que abre respuestas y encierra dudas.


Ignorante que perdió su vida,

esa llave es el exceso.

¡El mejor de todos los maestros!

Los que lo saben,

jamás llegan a viejos.


JavierElorza

Visones

Visones


Pipas de madera labradas,

llenas de hierba verde y acre,

que escuece en la garganta

y enfría la cabeza de repente.


Tazas de jícaro llenas de té,

infusiones de flores como campanas,

nos traen el paraíso y el infierno

un tras otro, separados por la locura.


Botellas de plástico sin etiqueta,

de manufactura norteamericana,

llenas de líquidos transparentes

que queman el hígado y los ojos.


Mujeres de piel canela,

hijas de Lilith de grandes caderas,

amargas sonrisas de nácar

y corazones llenos de antojos.


Manjares en hojas de chauite,

exquisitos trozos de cuajada arenosa,

ideal para cebar los parásitos

que se alimentan en nuestros vientres.


Manos callosas, orgullo del hombre,

para el trabajo, el odio y el placer,

para alzar la copa, romper la boca

y escribir estos versos sin ley.


JavierElorza

lunes, febrero 04, 2008

XIV

XIV


En unos meses habrá que intentarlo,
de nuevo frente a los hermanos de este lado,
deseando estar frente a los del otro,
que son de lealtades comprometidas e idealizadas.

Empezar siempre compartiendo recuerdos,
apropiándose de las vidas y hacerlas nuestras,
palabras de ánimo, golpes en la espalda,
consejos sabios que serán impagables,
y mil años de alegría en unos segundos.

Haremos diablos de zacate con nuestro dinero,
daremos limosnas a la vida, que tanto nos debe
y a la que nada debemos.

Juntos todos siempre somos mejores,
somos uno solo que piensa en varias vías,
pero ríe con una única boca,
de las mismas gracias, ajenas y propias.

¡Recordad lo que hemos aprendido!
El hijo de Marte esta entre nosotros,
las botellas se decapitan a cuchilladas,
el valor puede mas que la suerte,
y la suerte esta por encima de los Dioses.


JavierElorza

Un día más

Un día más


Un desayuno en la universidad,
fumando con el cenicero desbordado,
la mesa blanca llena de libros,
las voces jóvenes causando tanto ruido.

Mediocres estudiantes que repiten
palabra a palabra las mismas líneas,
fabricados en serie, uno tras otro,
copias copiadas en todas dimensiones.

En mi mesa aún quedan tres sillas,
esperan a gente sin vergüenza,
de ideas cabales y profundamente críticas.

Algún Nietzsche imberbe de mirar altanero
u otro nuevo apóstol que explique los dogmas,
quizás un Tesla que invente otra rueda
o un poeta nefasto que se burle del diablo.

Pediré otro café, encenderé otro cigarro,
contaré hasta tres y volveré a estar solo.
Un día más conversando en silencio,
meditando las dudas y escuchando sus ecos.


JavierElorza