lunes, noviembre 19, 2007

XXVI

XXVI


Veintiséis días se tardan en llegar a la isla del ermitaño...

allá donde las nubes se confunden con el horizonte

y la tempestad gime como un niño herido,

graniza y nieva en mitad del mar

y los ecos del abismo son lamentos espantosos.


No sé donde es mejor estar,

en la fría gruta que da cobijo a su único habitante

o en mitad del mar sufriendo erizados huracanes,

quejosos como ancianos con los huesos quebrados.


Cuando uno baja nadie se atreve a seguirle,

camina solo en el valle hueco, cruzando la ladera del volcán,

hasta la cueva enorme que huele a azufre,

y es allí donde se detiene dudando y sonríe por última vez.


El agua golpea tan fuerte que se escapan carcajadas...

de las cascadas, risas que alegrarían a mismísima desesperación.

Se presentan las tinieblas abiertas de par en par,

dando la bienvenida al corazón del volcán.



Et exeunte eo de navi, statim occurrit ei de monumentis homo in spiritu immundo.

Marcum 5, 2.


JavierElorza

martes, noviembre 13, 2007

A mi hermana

A mi hermana



Después de la ciudad de los inmortales,

tras las Fuentes del Esepo,

bajo las sombras de las torres,

yo te espero, a ti, mi hermana.


Conciliar el sueño me esta prohibido,

aún así lo busco en tu ausencia,

por días que son años,

por evos comprimidos,

recurrentes de dolor,

de lágrimas y pesadillas,

o solo de tus recuerdos.


Sueño despierto, mi gran deleite,

navegar en el olvido y volver atrás,

adelante, saltar de dimensión,

reírme de las reglas… y luego

despertar, solo y frío.


Como un sapo en una ciénaga,

deseando que llegue el día,

del sol inclemente que me abrase,

y me lleve a tus brazos…

para que rompas mis costillas.


JavierElorza

Dolores que humillan

Dolores que humillan


Los músculos me duelen,

resaca y cansancio, paraíso fragmentado,

cayendo a trozos dentro de mi abismo.

Dios que me castiga y me surcan las heridas.


El domingo siempre es obligado

comulgar con heces y con sangre,

así es la tierra prometida de los descalzos,

que buscan retales en las calles.


Andando entre cañaverales de asfalto y metales,

con dolores que humillan nos hemos premiado.


Expulsados de un edén cada día al despertar,

tiritando de frío, como un pobre chacal.


Vivimos impasibles como estatuas,

que no protestan y se callan.

¡Protestad!

JavierElorza

jueves, noviembre 08, 2007

El pacto

El pacto



Dime lo que quieres,

te daré lo que plazcas.


Un papel lleno de letras arcanas,

tu nombre y tu firma... lo único que falta.


Ahí sigue portentoso,

esperando que amanezca,

firmaré a la ligera,

luego pensaré como engañarlo.


Años y años de intrigas y desvelos,

risueños, festivos y de culpa,

desvaríos antes de dormir,

pesadillas laberínticas entre sueños.


¿Qué mas da no poderle vencer

si nadie antes lo ha hecho?


O lo haré yo, portavoz de la muerte,

que tan bien me he portado con la vida.


JavierElorza

miércoles, noviembre 07, 2007

La última edad

La última edad



Odio el oro,

quema las manos y atrae miradas,

de envidia y deseo, metal precioso,

maldito y que hace prisionero.


Engañó al hombre,

se burló también de Prometeo,

de Dios y de su iglesia,

del estado y su esperpento.


Hombre moderno,

perseguidor de metales

y de brillantes diamantes,

que cuestan sangre y desastres,


no temas la furia de su fulgor,

ni te cieges con su gracia,

escupele en la cara y no lo adores,

pues él te desea el mal mayor.


JavierElorza