miércoles, diciembre 20, 2006

La pesadilla

La pesadilla

Y llegó el tiempo del invierno, cuando las noches son largas y frías, oscuras y sin luna, en el cielo brillan las estrellas innumerables, en la tierra las hogueras incontables, cada vez menos, y entre ellas los ojos se cierran y recuerdan viejos temores, no diré quién sueña, diré el sueño...

Lejos, entre todas las luces de la noche, perdido en un camino que no va a ninguna parte, está él.

No tiene rostro por que nunca ha visto un espejo, no tiene nombre por que nunca lo ha necesitado, no tiene edad por que solo vive esta noche, no tiene mas destino que las botas que calza y los pasos que da.

El es igual a mí, mi hermano.

De pronto para, escucha y huele el aire de la noche, vuelve a mirar atrás, aprieta el paso hasta correr y cae, no duda en levantarse y volver a mirar atrás, bajo sus ropas chirría metal, calza hierro, viste hierro y porta espada de hoja ancha.

De pronto el camino tiembla, parece un terremoto, se oyen voces, voces lejanas, parecen de demonios, a lo lejos suenan tambores y la tierra tiembla con ellos, no... son cascos de caballos, caballos pesados como las montañas, que abren brechas en el suelo cuando corren.

Él sigue ahí, mirando hacia atrás, entre las tinieblas ve a su horror.

Es un caballo negro con ascuas en los ojos, suda sangre por los poros, vuela sobre la tierra y nunca llega tarde a una cita.

"¿A donde me llevas?"

Saca su espada.

Se miran fijamente y corren entre si…

Entonces, bajo las estrellas innumerables, entre las hogueras incontables, se oye un grito, alto y terrible, un grito que tiene palabras, rompe corazones y estrangula voluntades.


JavierElorza

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