Diálogos del caminante
Cerráronse las cartas de la lírica
y él, que era poeta, abrió los labios…
Escritores sublimes de exquisitos versos,
Cerrad los tímpanos a mi voz necia,
Poetas solemnes de gustosas palabras,
liberad el alma para que persiga al corazón .
Os hablo de ideas atragantadas
que explotan en los intestinos,
con las heces, con la nausea,
¡Como duelen las desgracias!
Vosotros que las veis y no habláis,
teméis ver rotas vuestras tripas,
sin saber de paraísos efímeros,
escondidos detrás de los vicios,
del humo azul, de los amigos,
del ron, de los cielos estrellados,
llenos de recuerdos, solo recuerdos,
para luego ver el tiempo gastado,
el tiempo que queda...
después de la muerte... ¿Que viene?
Y después del sueño... ¿Se podrá despertar?
JavierElorza
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