Los últimos malditos
onerosas e imposibles.
¡Crueles!
Como clavos que se clavan en las manos,
implacables y terribles.
¡Atroces!
Visiones del averno en esta tierra,
profetas que envenenan las entrañas,
poetas que mojan en el vomito,
las mentes de los hombres
antes de probarlas,
Dicen que solo dicen verdades,
marginados con alma de cobarde,
valientes los veo escupiendo,
e insolentes sonríen colgando,
de la soga, en lo alto del cadalso.
Al infierno maldicen
por haberlos olvidado,
del cielo se mofan
por haberlos perdonado.
Dicen que solo dicen verdades.
JavierElorza
No hay comentarios:
Publicar un comentario