El joven Werther
Hoy al fin confesé mi gran dolor,
expulsado al vacío, empezó a roerme,
por dentro de mi vacío, que es inmenso.
Salvar a las viejecitas en la tarde,
dormir en casa ajena y salir temprano,
sin hacer ruido, en silencio, por vergüenza.
Soñar con destinos cruentos y seguros,
que se ceban con los justos y los doblegan,
mientras yo soy feliz viviendo su experiencia.
Romper a llorar sin saber por que,
condenado a la duda, maldito corazón,
de ver lo sueños hechos, acabarse sin razón.
Por desgracia, por desgracia lo he leído,
presa esta mi alma, amarrada ante mis suspiros,
que la llaman como las sirenas, poco a poco y de golpe.
Al camino, al sendero, que conduce, tú lo sabes,
por peldaños traicioneros, y torcidos, hacia abajo, muy abajo,
junto a todos mis hermanos, y mi hermana, que ya ha llegado.
JavierElorza
No hay comentarios:
Publicar un comentario