miércoles, septiembre 26, 2007

Los delirios del caminante de cuchillas III

Los delirios del caminante de cuchillas III

Parte I:

Cabezadas en un autobús



No sé si el mundo se difumina o si soy un idiota,

las letras intangibles que la gente escupe me dan asco,

rara vez se preocupan por algo válido y cabal,

no son mas que monos jugando en un zoo.

Dando gritos, zarandeando ramas y haciendo barullo,

levantando el tumulto de la mediocridad mal entendida.



Vivir solo una vez y ser un grano de arena en el desierto,

que tristeza, que tristeza…

y habiendo tantos, solo unos pocos cambian de color.



Hoy celebré el día de la gran raza, una fiesta oscura

que solo yo celebro y solo yo conozco.

25 de septiembre, cuando vienen los sueños,

cuando el mundo entra por una ventana hasta el estómago,

y puede ser digerido.


Parte II


La vorágine prohibida




El placer mal entendido del deleite al revés,

encarado por los sueños

y deseado por las pesadillas,

muestra todo su poder.

La estirpe que porta la plaga se rebela

con bandera de amor,

irisados flagelantes en procesión blasfema,

aún para el que no tiene dios.


Se enfrentarán a mi por ser miedoso,

por ser cobarde u oneroso,

pero no los temo en su error.


Aún siendo hijo de Caín,

abrazando vicios y repudiando virtudes,

siento lástima de aquellos que por no quererse

necesitan afecto de sus sombras.

Y desean su mismo mal a todo el continente…



JavierElorza

1 comentario:

Anónimo dijo...

Es triste ser de esos pocos granos de color entre tanta monotonía
(Yo pienso que soy azul -como el techo-).
A veces es grandioso, a pesar de que te tilden de fracasado, loco, o que se yo... Es tuani variar!!
Saludos...