Un regalo que nunca se entregará
es como un sueño que no fue cumplido,
ahora el sol de mediodía me ha dejado sin sombra,
permanezco quieto, meciéndome con el viento...
He engañando a los que ven en blanco y negro,
luces y sombras como un perro o un cuervo.
Por temor a los órdagos lanzados sobre la mesa
he dejado una agradable propina.
He fingido, y mañana buscaré en mi mano una línea
que explique el camino, que cuente nuevas eras,
donde la memoria no sea un preciado objeto
que se pierda con tanta facilidad,
donde la imaginación no sea una virtud laxa
que luego nos haga perder el tiempo.
Y las brújulas marquen todas el mismo punto
y aún así nadie pueda contemplarlo.
JavierElorza
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