Holocausto
En un camposanto descansan
las colillas de la madrugada,
todas ellas, poco a poco torturadas,
por el fuego,
y levemente besadas
por la una lengua de hielo.
De un ataúd salieron a una zanja
llena de restos negros,
ceniza en vez de cal,
sudarios de papel,
para ver sus restos apestar.
Entremezclados con ideas…
Mantillo para nuevas coces
a la realidad y las esperanzas,
una siembra de madrugada,
bajo la luna llena,
una plegaria al mañana
que se olvida cuando se entra en las sábanas.
JavierElorza
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