Cínicos
El silencio mutó
cuando pasaban cosas horrendas,
y aquí estamos,
laxos y disolutos,
mellados por el tiempo
y aún en pie...
Ay de aquellos que hablaban
de comer sin sal
y no beber más que agua,
dormir al raso,
sin ropa y sin almohada.
La vida os ha vencido
pues no sabe a nada.
Diógenes, sal de tu tinaja,
y tu Siddharta,
que el deseo no muere
hasta que no se sacia,
y tu camino, escueto,
no existe en ningún mapa.
JavierElorza
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