Disfruta!
Él se alimentaba de nosotros,
nosotros de nuestros remordimientos,
gruesas barrigas, mentes claras
y dudas menguando
mientras cenaba...
El tiempo, los cien siglos de nuestra naturaleza,
el efímero instante en que nacimos,
separándonos por primera vez,
dentro del óvulo,
medrando...
y llegando al límite después.
Sistemas colapsados por un garbanzo.
Esto es un cadáver... ¡Poeta!
Degústalo con tenedor de plata,
alimenta tu ego criticando
y cede al paso del tiempo regalado
a las obras vanas que alfombran el pasado.
JavierElorza
No hay comentarios:
Publicar un comentario