Saciados
Hemos llenado las bocas,
los oídos,
las almas...
ahora silencio.
Calmada el hambre de nuestras bocas,
nuestros oídos
y nuestras almas.
Respiramos confusos,
sin meta.
¿Qué deparan los días que están por llegar?
Sabores nuevos,
voces agrias,
otras compañías que nos alcanzan
y el lejano saber
de que nada termina
cuando se mata.
JavierElorza
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