A su sombra
Éramos los mismos pero mejores,
a su sombra medramos,
mordíamos la carne de nuestros corazones,
arrancándola a bocados
Cantábamos con risas,
besábamos con sangre,
los ojos de ella nos miraban fugaces
las brumas del alma
se mostraban inexpugnables.
Pero un hipaspista siempre puede
saltar sobre los muros del alma,
burlar la noche, besar las rocas calvas
del abismo empinado,
el pico absurdo
que transpasa lo que hemos amado.
Pues ellos, los héroes poliorcéticos...
tienen alas.
"Las tormentas que solo esa bruja te puede ofrecer"
JavierElorza
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