Anterio
Ahí es cuando Antero Wipunen,
el gigante barbado,
lento como una montaña,
triste como un atardecer en las colinas de Kaleva,
cubierto de musgos y pájaros
se inmutó
se removió y empezó a latir
una vez más bostezó
una vez más se estiró la tierra.
El sueño termina, oh impasible gigante.
Albores del mundo que está por llegar
semejantes a los miles que vinieron antes.
Abre la boca
enseña las runas
muestra el tatuaje pintado en el paladar.
Ahí es cuando Antero bosteza
y atento el güis otea la runa
aprende de un parpadeo la mágica frase
se burla graznando el chiflido
que hiela la sangre.
Vendrán aún las historias del sampo y la vieja Loui
del antiguo Runoya de la eternidad
barbas largas, espadas afiladas
la guinda que cae y rueda
se abre paso
revienta
Adiós oh! Antero,
a dormir te marchas.
Un bostezo tuyo
engrasa nuestra alma
otros mil cielos
y mil lunas claras.
JavierElorza
No hay comentarios:
Publicar un comentario