El velo
Reducir las horas del día
a un suspiro de reflexión,
vocación,
trabajo,
enemigos mortales en ésta vida.
Luego están las necesidades que existen.
El comer,
el beber,
el morir algún día.
y las que no existen... dormir, soñar... ser mejor.
Son los muros los que impiden la meta olímpica,
trepar los muros de la noche
otra vez... y otra vez,
y otra vez,
y otra vez....
y...
hace tiempo que no busco
en los abismos inmateriales
la memoria de estas cosas.
Hemos perdido. ¿Sabes?
Trabajando mil siglos para obtener lo que tenemos
y así pagarnos los vicios,
recolectar promesas
y poder escribirlas día a día
en forma de poemas.
Es el precio pagado al tiempo. ¡La tregua!
Un suspiro de reflexión,
pestañeos ante tanta luz..
el ver, de espaldas aquella figura
caminando en el desierto,
sus huellas, mi reto.
Era tan feliz en ese momento.
Pero todo esto son
prolegómenos comparativos,
versos
para explicar la ruina de mi idioma,
lo etéreo,
guarismos en sistemas inexistentes que cuentan el verbo
y lo dibujan con señuelos.
Si moveis el velo,
si cruzais el velo,
una sola mirada sale cara.
Temedlo.
JavierElorza
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