Ella
Enfrentada a las rivalidades de los sueños,
ella perdió su turno
demostrando miedos,
cobardía y vacíos inciertos.
Es la seña de lo que vendrá,
el peso de temblar,
saberse débil a su lado,
arropado por muselina
en un frío glaciar.
Esperamos eso de los que vengan
dolores que no cure ya nada,
cuerpos flacos hechos novillos,
la dificultad añadida a la vida
de querer siempre guiar.
Antes...
eramos fuertes y bien comidos
caminábamos con garbo y sin soles
acompañarannos siempre los mejores.
En nuestro duro caminar.
JavierElorza
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