Ya
Para no ser nada,
livianos, transparentes,
rodajas de aire,
copos de niebla
volando sobre el suelo.
Para no ser nada, aún tenemos precio.
Aunque las promesas no tienen valor,
los sueños son lo mismo
que nubes pasajeras
metamorfoseándose entre ideales,
y lejos, con los cambios sucedidos
se desvanecen.
En la memoria quedan siempre escollos
incapaces de ser doblados,
nos muerden los adentros cuando necesitamos
la serenidad del viento, el placer del sueño.
Relamiéndonos las muelas
sentimos viejos sabores, mejores, peores...
Queremos verlos de nuevo,
volver a ser aquello,
creer tal vez
en lo imposible,
en lo incierto.
JavierElorza
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