Así era yo
Con el tiempo he cambiado,
beso menos, mucho menos,
las pasiones no se viven como antes,
pero las manos, ágiles,
saben vulnerar con destreza
las murallas de la pereza
y abren tus puertas... fácilmente.
Surcos hacen sus uñas,
labios que te ponen de punta,
la piel es el deleite,
piel caliente, que siempre arde
en los fríos oceanos de la noche...
mi noche.
Y cuando abiertos tus ojos
se reflejan las estrellas,
dos candelas infinitamente pequeñas
en mitad de la nada... ahí estoy.
Al vaivén, observando..
Al son de la lejanía, en otros mundos,
absorto en los remotos aleteos hacia el infinito,
estupor en tu cara como espejo para,
la mente despejada de matices, viéndose pura,
desea volver a parar el tiempo,
ser de nuevo aquel que subía a Ticuantepe,
regresando de noche entre los mangos...
en silencio.
JavierElorza
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