El tempo de Jano
Destruyose
el templo de Jano
obligándonos
a enfrentar la eternidad,
ciclos
sin fin, estrechándose
apretados
en un torbellino, donde el ojo
es
inalcanzable y se ve tan cerca el final.
Ante
ésta catástrofe, ante tantos horrores
difíciles
de comprender, callamos.
Es
la norma callar.
Pues
de nada sirve quejarse de aquello
que
nunca volverá a pasar.

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