El camino
El
desprecio de todas las vanidades del mundo
acompañadas
de negaciones a los sentidos
sentimientos
obligados a esconderse
es
el precio de ser libre
y
decidir por sobre todo.
Sin
las coacciones de los sabores
o
el calor o el frío.
Es
el premio.
Ya
pocos saben de eso,
lo
que vale no se ve,
no
se siente y no se puede vender.
Es
la marketización de las cosas,
el
sobrevaluo de las sonrisas,
lo
que engaña al hombre, y lo mata.
Convirtiéndolo
en multitud.
JavierElorza
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