Sobre el cristal
Después
de días
mirando
sus ojos,
penetrando
océanos con los sueños,
esperando
ver asentadas ideas cumplirse.
Poco
a poco
y
sin mutar en nada horrible.
Bajo
el polvo, lloviznando a veces
sudando
siempre del calor y del rigor
y
del dolor y las fiebres.
Pero
seco por dentro siempre,
espero
aguardo,
el día.
De
volver a estrechar la mano, abrir la puerta,
cruzar
los ojos y sentir la piel vívida y ardiente
el
sonido de los pasos, el aroma del aire
el
latir de los pulmones exhalando.
Nuevamente,
cerrar
los ojos y esperar,
esperar, esperar, esperar
con
los ojos cerrados mirando los suyos,
que
aún brillan
dentro de mis párpados incendiados.
JavierElorza
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