El templo de Jano
I
Se abrió la puerta
de par en par, como los ojos sorprendidos
súbitamente, un boztezo cruzado por el sol.
Un párpado antiguo, de lado a lado,
atravesando espalda y pecho
Nos hizo ver que en las entrañas no había nada:
ni altar ni nombre,
solo cielo repetido,
nubes lentas y vacío.
Así nació el viaje,
cruzando el umbral,
bajando escaleras,
de brazos, cargados por días
Por los días que no habían sucedido.
II
Bajo el cielo enorme y las multitudes.
Pinos gargantuescos,
paredes blancas como acantilados demenciales.
El miedo al cielo y al gavilán.
Al inicio de las cosas eramos tan pequeños
que veíamos las estrellas como iguales,
y la noche y la brisa nos traían recuerdos
confusos de otras eras
El tiempo volaba,
la memoria era corta,
los sabores tan intensos
que los colores crepitaban de sonidos,
geranios, grillos y crujidos son recuerdos,
sueños y vaguedades
JavierElorza
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