martes, marzo 24, 2026

 IV


En el horizonte

vemos retazos de lo que viene,

avanzamos presurosos, nunca llega.


Sin embargo,

mi sombra hueca ya estuvo ahí

y volvió presurosa en mitad de la explosión.


A veces olvidamos lo que fuimos,

vestidos de esta era sin honores ni pasiones.


Olvidamos el respeto y el temor

a cambio de jugar un juego fácil con los niños.


Pero por las noches, cuando las sombras ya no valen

y los ojos ven de lejos las estrellas, en lo oscuro,

en el silencio tililante, lejos de toda luz.

Recordamos esa mano, esa lluvia, esas charlas de cuclillas.

Cuando correr significaba morir cansado,

cuando llenos de vida respirábamos amando

y el tedio y el tiempo y la responsabilidad otorgada

eran sacar cada día un beso a la muerte quirina.


JavierElorza


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