Reflejo
Igual que un espejo enterrado en la arena,
son los versos en los que ostento mi pena,
desgraciados e inútiles, tristes y menguados,
como naranjas secas o cristales quebrados.
Nadie ve siquiera, mis desgracias retorcerse,
Sombras de mi ego ¿Tanto cuesta de mí reirse?
O al menos volverme la cara y no mirar a otro lado,
dejar la huella en mi casa y marcharse temprano.
Siempre por la mañana, cuando aún hace frío,
y mis ojos sueñan con ángeles, y serafines,
esquivando consejos que son siempre ruines.
O intrigando a los demonios con adivinanzas,
que nunca oirán su eco, ni mis sonrisas,
sin pared para resonar, sin espejo que romper...
JavierElorza
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