Hermano humo
Café en tiras,
hundido en blanco marfil,
de ébano son tus latidos,
respiras el fuego del rubí.
En mis manos la tortura,
que limita las costumbres,
pensadas sin pensar
de encender y aspirar.
Caro, barato, nuevo y malo,
del este o del oeste él vino,
para satisfacer al indigente,
y darle una pronta muerte.
Al final me vencerá,
paladar hendido cual campana,
golpeada de tanto sonar,
silenciada de tanto gritar.
JavierElorza
1 comentario:
Se me hace que por eso has estado enfermo, ya deja a tu hermano humo, que te ataca silenciosamente, al menos lo reconoces...
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