Brontes
Su lecho es una montaña y por techo tiene el cielo,
cuando nada lo hace en el océano más pequeño,
que cruza todas las mañanas, temprano,
antes de que el sol le queme los pelos
y tenga que bajar a la fragua de su dueño.
Cantando, cantado la canción de los cíclopes,
martillea furioso un escudo para Orestes,
una tiara para Helena, las grebas de Aquiles,
y algún que otro cinturón para alguien de Micenas.
“Big one I,
one big eye,
hitting anvil,
to the Alpha,
to the End...”
JavierElorza
No hay comentarios:
Publicar un comentario