La última edad
Odio el oro,
quema las manos y atrae miradas,
de envidia y deseo, metal precioso,
maldito y que hace prisionero.
Engañó al hombre,
se burló también de Prometeo,
de Dios y de su iglesia,
del estado y su esperpento.
Hombre moderno,
perseguidor de metales
y de brillantes diamantes,
que cuestan sangre y desastres,
no temas la furia de su fulgor,
ni te cieges con su gracia,
escupele en la cara y no lo adores,
pues él te desea el mal mayor.
JavierElorza
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