El infierno verde.
Subiendo la montaña prometí al gringo
entre los sudores de la subida,
mostrar la vida en estas latitudes
llenas de copas de árboles sombrías,
y emperatrices con alas de violeta.
Ladraban los monos en las alturas,
en la tierra las hormigas luchaban
sus Ilíadas llenas de enormes aventuras,
mil Héctores por metro con Aquiles batallaban.
Y los pasos cruzaban el infierno verde,
la selva arisca que enseña lo que duele,
lo que necesitas, lo que mata cuando no tienes.
Beber agua con azufre no tiene precio,
en un charco que te has encontrado,
el placer de ver tu reflejo,
el alivio de saber que aún no te han matado.
Trepar por la cascada, descender a la laguna,
congelarse en el cráter del volcán,
comer al lado de un abismo de inmensidad segura,
regresar por la noche cansado y humillado,
a aplastarse en un cuartucho que has alquilado.
JavierElorza
1 comentario:
Cojonuda! muy buena enerio! esto tines q publicarlo oh! aparte de q esta bien escrito e gusta lo que descrie. marxo pa segovia d fiesta! un saludo!
Balkin
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