Pocos días para la casualidad,
leer el banquete y saborearlo,
saber del amor que siente Pandemo
mientras Urania se desgana.
Crueles son las metas Olímpicas,
tan lejanas de los hombres.
Darlo todo sin pensarlo dos veces,
un envite al resto y una carcajada.
Compañeros de cartas tan afamados,
Antonio, Jaime y los demás,
también la muerte que reparte día a día
la carta que no queremos nunca robar.
Jugar y perder, pagar y callar
¡O agarrarse de la mesa para que no nos pueda llevar!
JavierElorza
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