El eco
resuena ligero, distraído…
se va poco a poco,
las voces que eran fuertes,
en el recuerdo
son tan pequeñitas,
que no se entienden.
Las rocas, que son duras
responden repitiendo,
yo propongo romperlas a voces
con palabras ácidas,
crudas y fieras.
Hacer del hombre que escucha
un ciego y un sordo,
un testigo inútil
que nos crea.
JavierElorza
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