Asíamos la gloria y decidimos soltarla.
El poder machaca los corazones nobles
y vuelve las miradas como espadas.
De esto hablábamos, de esto hablamos
aquella vez en aquella terraza...
Lograr todo despreciando el todo,
heredando la fuerza que no se gasta,
el vigor, el espíritu,
los placeres que se marchan.
Cuando camines por la senda, cuando muevas la mirada
verás y sabrás,
y cuando quieras irte, te diré al oído
que los muertos no te quieren todavía.
Aún faltan,
aún esperan...
placeres difusos, alegría y demencia,
el vino, el vicio,
amanecer en la otra esquina del mundo
sin saber como se llego ahí.
JavierElorza
No hay comentarios:
Publicar un comentario