Despertar
En la noche, el corazón latía,
se oían lejanos, los ecos remotos,
las cavernas mentales pronunciaban el eco,
el lejano rumor del timbre
en la tercera planta
acalló todo.
Estallando
los sentidos se afinaban,
concentrados en aquello
que nos rodeaba.
Son las voces que tiemblan abajo,
vidas perdidas en vicios mundanos
ignorantes del uso de los sentidos
remota disciplina es aquella de dominarlos,
dormitarlos lentamente y saber su uso
y despertar.
JavierElorza
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