El origen
Había que entornar los ojos para verlo,
era un punto lejano,
un brillo humilde que no resaltaba en la imperante negrura
que siempre habíamos conocido.
Caminamos, corrimos, nadamos... saltamos mares de temblor,
trepamos por rocas ásperas y lisas,
llegamos a acercanos poco a poco.. la luz medraba,
se distinguía, se abría.
Era la inmensidad del mundo
lista a recibirnos,
y nosotros
tímidamente asomamos la cabeza,
antes de cometer el error más grande de nuestras vidas.
JavierElorza
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