El problema
Sabía que morirías tarde o temprano
que los gusanos horadando tus huecos
estarían más cerca de tu corazón de lo que yo pude,
no me preocupan los temas banales,
ni siquiera el placer o los sentidos,
el recuerdo disoluto nada vale en mi memoria.
Los egos dominan sin embargo
un sentimiento de tristeza,
horrores imposibles torturan,
pinchos ensartados en mí todos los días,
todos los segundos cada día.
Pudimos llegar lejos
tenías Pothos,
tenías Aether y conciencia,
pero igual que la fruta fresca, te perdiste y fuiste nada.
Los evos no verán otra igual,
pasarán los soles de Piscis sin tocarte.
Aun así,
los buscadores del Pothos
esperan otra edad.
...otra igual.
...otra igual.
JavierElorza
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