Huída
A veces no hay marcha atrás,
atrofiadas las ideas, solo queda escapar,
por suerte aprendimos
con los quiebres de la vida
y marchamos sin pausar,
hacia el final,
de frente,
zapateando el camino,
llenando de polvo las botas.
Quedan días para poder descansar
y meditando, observamos que poco a poco
nos alejamos de los otros,
retraídos hacia lo que no traiciona
volvemos al nido,
al cúmulo de yoes,
temor inmenso es pisar esa tierra
saber de nuevo
lo que es respirar donde la mente no escapa
y el sentir diluido
es mezcolanza de lo que ha sido,
más no es sentir.
JavierElorza
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