En un libro esta una historia,
firmada con tres gotas de sangre,
rojas como soles que atardecen,
deliciosas como cuellos de mujer.
Infecta fue esa mano, dura esa cabeza,
impías las ideas, maldita la existencia,
que arrancó las letras blasfemas,
y las escupió sobre un lienzo de mierda.
Lo he leído y lo amo sobre toda lógica,
idolatro los hombres más torcidos,
sus palabras más sucias y sus almas.
Y a lo lejos queda eternamente una meta,
llena siempre de miedo y vergüenza,
mal escrita, en forma de poema...
JavierElorza
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